domingo, 21 de agosto de 2011

EDUCAR EN UNA CULTURA DEL ESPECTÁCULO (Ferres)


 DIEZ TÁCTICAS PARA LOS MAESTROS DE NUESTROS TIEMPOS:



1.      Pareciera ser que el educador estuviera en un callejón sin salida. ¿Cómo hacer sintonía con los estudiantes sin disminuir su capacidad de reflexión?  Ferres plantea que no hay crecimiento sin crisis, sin poner en cuestionamiento las nociones válidas hasta ahora.  Propone como respuesta el principio de complementariedad (aspectos que se niegan mutuamente pero que al mismo tiempo son necesarios para describir la realidad). Ferres plantea asumir la contradicción entre emotividad y racionalidad, para explorarla hace un llamado a la conciliación y la integración. Pensar que se puede desarrollar una actividad intelectual sin pasión, es una mirada reduccionista y equivocada. Es absurdo disociar aprendizaje y placer por aprender o por lo que se vaya a aprender.  La clave es sacar provecho de un conflicto inevitable. Pensar lo audiovisual como estrategia para zanjar la indiferencia, conciliar placer y esfuerzo.

2.      El educador tiende a “hablar a” más que “hablar con”. Para Ferres este es el 1º obstáculo a vencer.  El educador es un comunicador y solo es eficaz si  sabe conectarse con los estudiantes. Para sintonizar con unos destinatarios modelados por la cultura del espectáculo  es imprescindible partir de los parámetros comunicativos impuestos por ella. La escuela debería mostrar capacidad de adaptación, de trasformación en un mundo de cambio constantemente. 


3.      En la línea de conectar o sintonizar con los estudiantes, Ferres toma los aportes del constructivismo y la psicología para plantear la necesidad de seducir a través de la emoción con la intención de despabilar el razonamiento, motivar y movilizar la voluntad. Se sabe que el deseo es el motor del ser humano y que la seducción puede ser disgregadora, las emociones pueden bloquear o estimular la acción. El educador debe emplearla para que la seducción de lo inmediato sea vencida por la seducción del sentido.


4.      El educador debe pensar el esfuerzo desde el placer o el esfuerzo para llegar al placer. No disociarlos.  Hay que redescubrir el placer de aprender, de conocer, como condición para garantizar el esfuerzo que implica el acto de aprendizaje.  Ferres establece una escala de placeres, que van desde los primarios a los secundarios. Estos últimos exigen facultades como reflexión, conocimiento, crítica. Solo realizarán el esfuerzo para activar estas facultades aquellos que estén convencidos de que les producirá placer, es decir, aquellos que hayan tenido la oportunidad de experimentarlo previamente.  En este marco, la educación es ayudar al educando a escalar los niveles en la jerarquía de los deseos.

5.      El educador como comunicador es un mediador entre los contenidos y los estudiantes. Debe dominar apasionadamente los contenidos y debe conocer a las personas que los dirige (sus capacidades y limitaciones, sus preocupaciones, intereses  y deseos, su nivel de desarrollo mental y su sensibilidad) para poder conectarlos. El docente es el que con una comunicación eficaz, con estrategias pedagógicas y didácticas, será capaz de unir los contenidos curriculares y los intereses de las nuevas generaciones de manera reflexiva. 

6.      El educador debería poder detectar, analizar y evaluar los códigos y recursos que utiliza en el aula, para potenciar los que suman, corregir los que restan e incorporar los que faltan. En ese sentido, Ferres marca una paradoja, pese a que el educador quiere ser un comunicador eficaz no aprovecha la posibilidad de grabar sus clases y mejorarlas.

7.      El educador eficaz será aquel que sepa construir aprendizaje mediante una sabia selección de los componentes que conviene utilizar y mediante una adecuada integración entre ellos, creando estrategias didácticas que respondan a las necesidades curriculares y a las necesidades de los estudiantes.  No se trata de subordinar la palabra, sino de recuperar sus usos discursivos más eficaces -como la metáfora y la analogía - para facilitar la comprensión y retención de conceptos difíciles. También es posible provocar con la palabra, utilizando un lenguaje conciso pero abierto, breve pero sugerente. La palabra no hay que usarla para trasmitir pensamiento, sino para generarlo.  


8.      Lo audiovisual puede motivar, ilustrar, ejemplificar o facilitar la comprensión.  Las nuevas tecnologías  pueden servir para optimizar el aprendizaje en el marco de una estrategia pedagógica multimedial que integre.  La tecnología audiovisual puede cumplir distintas funciones didácticas: mejorar la exposición de contenidos, movilizar el aprendizaje, reforzar y evaluar lo aprendido, disparador de la investigación y como estímulo para la expresión.  
9.      La escuela no puede ni debe ser una isla en la sociedad. Debe ser capaz de reconocer el funcionamiento social y trabajar en base a su lógica para en vez de profundizar las desigualdades, cambiarlas. Coincido en que la crisis del sistema educativo es un conflicto del cual surge una oportunidad de hacerlo.

10.  Finalmente, de esta manera, el reto que se plantea a lo largo del libro se reduce a la seducción que se debe dar entre maestro y estudiante, seducción que tiene como objetivo principal que en los educadores se de la capacidad de repensar la cultura para sintonizar con las nuevas generaciones, la escuela y los medios de comunicación que circundan las aulas y que poco a poco absorben las mentes de los futuros profesionales de la sociedad.










Sintaxis de la imagen

Simetría






Transparencia-opacidad

Realismo
Equilibrio
Complejidad
Predictibilidad

Distorsión
Fragmentación
Espontaneidad
Profundidad
Plano

Simplicidad



Pasividad

Neutralidad
Continuidad
 
Variación 


Episodicidad
  Asimetría

                        Actividad

Coherencia


CRÓNICA DE UN AVIÓN



Sí, ha surgido un afán que huele a desconocimiento y, en medio de la presión de un compromiso,  la imagen de un avión; mis manos tan elementales se preguntan: ¿un avión?, ¿Cómo hacerlo?, soy tan inútil para esas labores tan delicadas. Esta mujer, protagonista de esta historia, la que tiene un futuro tan cercano lleno de incertidumbre, corre inquita, loca, presurosa por buscar papel; encuentra uno tan frágil e indefenso como ella misma que no consigue otra salida que confiar en él para la creación de su avión que, tal vez quedará tan delicado, pálido y  básico, pero con la fuerza necesario para volar, una misión no muy fácil de lograr. 


Y llena de tantos miedos, sabe que ese papel se moldeará para que cobre vida, se lance y encuentre el dulce sabor del vuelo tan alto, no muy lejos para sentir la libertad porque, aunque nadie lo crea, él está soñado para volar más alto que cualquier otro. Pero ¿qué pasa? ¿Por qué se cae al suelo de esa manera tan dura, tan cruel y tan solo en su primer intento de volar y encontrar lo desconocido?, quizás le va hacer necesario caer muchas veces hasta descubrir el secreto en el que radique su fuerza, esa fuerza hasta ahora inexplorada por sus alas.

Es hermoso verlo, ella trabajó muy bien cada detalle en el cuerpo de ese avión que promete alzarse de entre las ramas de aquel árbol, testigo fiel de su primer recorrido fallido y entregarse otra vez hacia lo desconocido e incierto, en la inmensidad del cielo. Ese  pedazo de papel ha cobrado vida y no morirá entre los desperdicios, pero ahora se le ha pedido que cumpla con una función: volar, ya no es un favor, sino una obligación y tendrá entonces que competir con otros aviones más fuertes, quizás se caerá, pero lleva dentro de sí, un secreto y un cuidado solo hecho para él.
   


UNA MIRADA, ENTRE LOS LINEAMIENTOS Y EL APRENDER A LEER

En el libro “Aprender a leer”, de Bruno Bettelheim y Karen Zelan,  se presenta un  análisis hacia lo que ocurre con los procesos de enseñanza y aprendizaje  de la lectura en los estudiantes de Estados Unidos, características que no son muy distintas a las que se encuentran en las escuelas del territorio Colombiano. En la escuela, por tradición, se ha abordado la enseñanza de la lectura desde la decodificación del sistema de escritura (relación fonema / grafema), es por ello que dicha enseñanza se centra en la adquisición de una serie de habilidades, tales como descifrar, que no dan cuenta de los intereses del estudiante, de su contexto social y cultural en el que se encuentra inmerso día a día; así la lectura se convierte en una experiencia pasiva (reconocer letras, palabras u oraciones) que carece de un significado más profundo, de un significado que está directamente relacionado con lo vive, piensa, cuestiona u asombra en su diario vivir.

Es interesante comparar esta problemática real con lo que propone los lineamientos curriculares de la lengua materna sobre el concepto de lectura: “ (…) tendríamos que entender el acto de leer como una proceso de interacción entre el sujeto portador de saberes culturales, intereses, deseos, gustos, etcétera, y un texto como soporte portador de un significado, de una perspectiva cultural, política, ideológica y estética particulares, que postula un modelo de lector, elementos inscritos en un contexto: una situación de la comunicación en la que juegan intereses, intencionalidad, el poder; en la que está presente la ideología y las valoraciones culturales de un grupo determinado” (pág. 49). En este sentido, las prácticas pedagógicas de lectura que la escuela privilegia deben dar cuenta de la importancia de la significación y no reducirse a técnicas puramente mecánicas.



Esta perspectiva está muy bien argumentada en lo anteriormente mencionado, los lineamientos, pero no existe una correspondencia con el análisis del libro “Aprender a leer”, análisis que presenta un panorama bastante desalentador que cuestiona las prácticas y los métodos que se utilizan en las escuelas para la enseñanza de la lectura, ni con el aprendizaje real en el que muchos de nosotros estuvimos, en algún tiempo, inmersos y que sigue sobreviviendo generación tras generación, prácticas pedagógicas que se centran en vacías repeticiones de palabras carentes de sentido para el niño, pues no estimulan su deseo, ni su goce de aprender. Como consecuencia, la incoherencia entre la teoría y la práctica trae resultados garrafales en el aprendizaje de leer, pues es tan solo en la práctica donde el maestro puede presentarle la lectura de dos formas muy distintas: como el camino misterioso con el que aprende a disfrutar de la literatura y a beneficiarse de ella o como el camino más aburrido en el que ningún interés lo motiva a seguir en este proceso, lo que trae efectos irremediables para toda su vida.

Finalmente, cabe aclarar que las orientaciones pedagógicas plasmadas en los lineamientos tal vez llegasen a tener una correspondencia con la práctica en las escuelas, si fuesen los maestros los primeros en reconocer que el acto de leer adquiere un valor inigualable cuando el ser, el tiempo y el espacio, no establecen un objeto en sí mismo, ni es autónomo del ambiente que lo rodea, sino que constituye un tejido verbal dotado de significación que da cuenta y presenta ante el lector, sin importar su edad, una concepción de su cultura, las explicaciones inusuales de lo que le rodea y las respuestas a esos misterios que antes no entendía.



Aa e i o u E I O U

ADVERTENCIA: no entiendo esa dinámica, tal vez difícil, de recordar y de escribir sobre el pasado. Sin importar si fueron buenas o malas las experiencias y  como poco les importa lo que yo piense, continuaré con este intento.


Lo primero que aprendió fue a reír, con esa sonrisa de recién amanecida que nunca olvidó, también a comprender que mamá que tenía que trabajar todos días y que tal vez sería su abuela la que le ayudaría a comprender más el mundo en el que vivía, probablemente, sería también la cómplice más tierna y la que sabría cocinar, sin ninguna duda, sus sopas favoritas. Este mundo, radicalmente, tendría que cambiar a los 5 años cuando ingresó al colegio, esa experiencia no fue muy acogedora ,  su personalidad no le ayudaba mucho para tratarse con sus compañeros, además, le fue muy difícil aprender a tratar con la gente de su mismo sexo: NIÑAS, por lo que llegaron un sin número de quejas a la casa y lo que llevaría a  mamá a tomar la peor decisión de sus vidas: trasladarla de colegio, la normal de señoritas, que como su nombre lo indica, privilegia el sexo femenino y virginal.


 Desde ese instante, un poco trágico, recuerda haber comenzado el proceso de aprender a trazar garabatos, que más adelante sabría que se llamarían letras; su profesora olvidó enseñarle que "bello" era el paisaje que recorría todos días para llegar al colegio y no esos muñequitos con falta de estética de la cartilla, olvidó también recodarle que "amor" era lo que movía a su mamá para levantarse temprano, trabajar de sol a sol, y que nunca le faltaba nada o que tal vez que con "amor" era que su abuela le preparaba esa rica comía, sin embargo, la palabra "amor" que le enseñaban en el colegio no correspondía directamente con lo que vivía cada día.






Pero bueno, por lo general la mayoría de niños aprenden a leer y a escribir en la escuela, por lo menos los que pueden acceder a ella. Entonces, vemos en este proceso la cara de maestros amargados y frustrados, cartillas incoherentes  y totalmente descontextualizadas, y niños aburridos, temerosos y desmotivados de las lecturas. Se aprende a leer y a escribir con un libro guía o la tan nombrada “cartilla” que pareciera reemplazar la labor del maestro, ya que este descuidada y confiadamente deposita en ella la responsabilidad para llevar a cabo estos procesos de formación en el individuo. Por lo anterior, podemos ver que la figura del maestro, tan importante en los procesos de enseñanza- aprendizaje ha ido perdiendo su validez por mérito propio, parecen más esclavos del sistema que cualquier otra cosa, seres que simplemente obedecen,  que no reflexionan y que últimamente han olvidado su postura crítica ante las diversas situaciones presentadas en el aula, consecuencia en la mayoría de los casos de los errores garrafales de los gobiernos, de políticas mal sostenidas e infundadas que sólo han contribuido al desangre de la educación.