domingo, 21 de agosto de 2011

CRÓNICA DE UN AVIÓN



Sí, ha surgido un afán que huele a desconocimiento y, en medio de la presión de un compromiso,  la imagen de un avión; mis manos tan elementales se preguntan: ¿un avión?, ¿Cómo hacerlo?, soy tan inútil para esas labores tan delicadas. Esta mujer, protagonista de esta historia, la que tiene un futuro tan cercano lleno de incertidumbre, corre inquita, loca, presurosa por buscar papel; encuentra uno tan frágil e indefenso como ella misma que no consigue otra salida que confiar en él para la creación de su avión que, tal vez quedará tan delicado, pálido y  básico, pero con la fuerza necesario para volar, una misión no muy fácil de lograr. 


Y llena de tantos miedos, sabe que ese papel se moldeará para que cobre vida, se lance y encuentre el dulce sabor del vuelo tan alto, no muy lejos para sentir la libertad porque, aunque nadie lo crea, él está soñado para volar más alto que cualquier otro. Pero ¿qué pasa? ¿Por qué se cae al suelo de esa manera tan dura, tan cruel y tan solo en su primer intento de volar y encontrar lo desconocido?, quizás le va hacer necesario caer muchas veces hasta descubrir el secreto en el que radique su fuerza, esa fuerza hasta ahora inexplorada por sus alas.

Es hermoso verlo, ella trabajó muy bien cada detalle en el cuerpo de ese avión que promete alzarse de entre las ramas de aquel árbol, testigo fiel de su primer recorrido fallido y entregarse otra vez hacia lo desconocido e incierto, en la inmensidad del cielo. Ese  pedazo de papel ha cobrado vida y no morirá entre los desperdicios, pero ahora se le ha pedido que cumpla con una función: volar, ya no es un favor, sino una obligación y tendrá entonces que competir con otros aviones más fuertes, quizás se caerá, pero lleva dentro de sí, un secreto y un cuidado solo hecho para él.
   


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